28 de noviembre de 2014

Qué es el golpe de calor y cómo evitarlo

Los habitantes del hemisferio sur hemos entrado en la etapa más calurosa del año, y si bien el sol y la luz tienen un efecto muy beneficioso en nosotros, hay que tener especial cuidado al exponerse a altas temperaturas, pues se corre riesgo de ser víctima de un golpe de calor.
El golpe de calor puede producirse por diversos motivos: exposición directa al sol, o bien por realizar actividad física en ámbitos muy calurosos.

Síntomas del golpe de calor

Son varias las señales que nuestro cuerpo envía para avisarnos que el calor nos está haciendo mal. Por eso es importante estar atentos y tomar las medidas precautorias.
La sed extrema y/o sequedad en la boca son el primer síntoma de que algo anda mal. Cabe recordar que el proceso de deshidratación comienza antes de la aparición de la sed, así que lo ideal es no esperar a sentirla para tomar líquido, sino hidratarnos incluso cuando no tengamos sed.

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Las temperaturas máximas del verano aumentan con los años.
Otro indicador de atención es la temperatura corporal. Si supera los 39 grados centígrados, es fundamental hidratarse o darse una ducha con agua fría.
La sudoración excesiva es una señal que no debemos pasar por alto. Al transpirar, el cuerpo pierde líquido y sales minerales indispensables para su correcto funcionamiento. Sobre todo en el caso de los deportistas, lo recomendable es mantenerse hidratado continuamente y, en lo posible, ingerir bebidas que repongan esas sales al terminar el entrenamiento.
La sequedad e irritación en la piel, un estado de cansancio, la sensación de mareo, las náuseas y, en general, los problemas estomacales también deben llamarnos la atención. Por último, claro, los dolores de cabeza y cualquier estado de desorientación o confusión.

Principales grupos de riesgo

Si bien nadie está exento de sufrir un golpe de calor, hay dos grupos etarios cuya vulnerabilidad se incrementa: los niños pequeños y los ancianos.
Los cuidados deben extremarse en el caso de los niños menores de un año, pues sus cuerpos aún no han desarrollado la capacidad de autorregular la temperatura. El sobrepeso y la delgadez extrema constituyen factores de riesgo. Y por supuesto, las personas mayores, cuyas funciones corporales se ven disminuidas o acaso no recuerdan beber líquido con frecuencia. Por eso, una visita diaria a un anciano para verificar que tome bebidas frescas y se resguarde de las altas temperaturas puede evitar grandes complicaciones.

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Los bebés son el blanco predilecto de los golpes de calor.

La prevención

Por suerte, son muchas las medidas que se pueden tomar para evitar un golpe de calor.
La primera, como ya dijimos, es la continua hidratación, que mantendrá al cuerpo fresco. Eso sí: se aconseja evitar las bebidas con cafeína; y en el campo de las comidas, los platos pesados, privilegiando comidas frescas y livianas.
Vale hacer la siguiente salvedad con respecto a los más chicos y los más grandes: no hay que esperar que pidan líquido, sino ofrecérselos en todo momento. Para aquellos que no gustan del agua, lo ideal son los jugos de frutas exprimidas que, además de hidratar, otorgarán propiedades beneficiosas al organismo.
La vestimenta tiene un papel importante. Al menos cuando sea posible, lo mejor es llevar la menor cantidad de ropa posible. En el caso de los bebés, se los puede dejar solo con pañales. A la hora de vestirlos, las ropas holgadas y de colores claros oficiarán como una especie de barrera contra las altas temperaturas.
Si se proponen juegos, es mejor que sean a la sombra o, al menos, fuera de los horarios críticos (de 11 a 16 horas, aproximadamente). En casos excepcionales en que se realicen actividades en esos horarios, es importante el uso de protectores solares y refugiarse a la sombra.

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La hidratación es nuestro principal aliado para combatir el calor.








La ventilación es indispensable cuando la temperatura es elevada. A veces es conveniente abrir ventanas; otras, cerrarlas. Si se cuenta con aire acondicionado, situarlo en los 24 grados centígrados permitirá gozar de un ambiente agradable sin malgastar energía eléctrica.
Una costumbre que debe erradicarse es la de dejar niños o animales en el interior de autos cerrados, pues el calor se concentra y puede volverse muy perjudicial.
Por último, se recomienda que aquellos que practiquen deportes no lo hagan en los horarios críticos, y que siempre lleven la ropa adecuada y, sobre todo, líquido.

Qué hacer ante un golpe de calor

Es probable que, por un motivo u otro, nosotros o alguien cercano seamos víctimas de un golpe de calor. En tales casos, es indispensable actuar rápidamente, en cuanto se perciben las primeras señales. Lo primero es intentar reducir la temperatura del cuerpo; un paño frío o una ducha fría son opciones valederas.
Proporcionarle agua bien fresca al afectado, evitando comidas, y más aún las calóricas. Si hay alta temperatura o sensación de encierro en el lugar, es conveniente llevar a la persona a un sitio ventilado, preferiblemente afuera y a la sombra. Bajo ningún concepto se le deben suministrar antifebriles ni bebidas alcohólicas ––hay que tener en cuenta que las bebidas alcohólicas pueden aplacar la sed, pero no hidratan.
Es obvio que estas medidas son un paliativo temporario que cualquiera puede llevar a cabo; no obstante, es fundamental una rápida consulta con el médico, quien podrá evaluar el cuadro y dará pautas para contrarrestar el golpe de calor.

Hoy en la Salud, Actualizado el: 11/28/2014


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