7 de septiembre de 2014

Qué es la alergia primaveral

La cercanía de la primavera ––en el hemisferio sur–– no significa solamente la vuelta de las altas temperaturas y los días agradables… Para muchas personas, implica un problema debido a la aparición de las ya muy comunes alergias. Aquí te contaremos qué es la alergia primaveral y cómo se puede evitar.
El principal responsable de esta problemática, que afecta aproximadamente a una de cada cinco personas, es el polen que despiden determinadas especies de plantas a la hora de reproducirse. Los profesionales explican que la alergia se produce a causa de una reacción de defensa desproporcionada del organismo ante un estímulo que es en verdad inofensivo.
En cuanto a los síntomas de la alergia primaveral, son numerosas las molestias que puede causar esta afección estacional: irritación de ojos y de las vías respiratorias, los consecuentes estornudos, estado de cansancio general e incluso conjuntivitis. Es muy común que la sintomatología de la alergia primaveral se confunda con el de un resfrío normal.

alergia
Los alérgicos deben tomar recaudos en la estación primaveral.

Cómo combatir la alergia

Los profesionales hablan de tres maneras de combatir la alergia primaveral: en primer lugar, considerando que esta afección es crónica, se recomienda evitar o reducir al mínimo posible la exposición al polen. Por ejemplo, tratar de no salir en los días de altas temperaturas y con vientos, pues el polen volará y se incrementarán las probabilidades de que ingrese en los ojos y vías respiratorias. Por ello, si es inevitable salir, una forma de reducir el riesgo consiste en usar anteojos; también se recomienda no dormir con las ventanas abiertas, para evitar el ingreso de los alérgenos en las vías respiratorias. Aparte, hay que resaltar el papel negativo que la contaminación del aire y el consumo de tabaco ejercen en las personas con alergia.
Por supuesto que existen medicamentos que pueden aliviar la sintomatología; en general, se trata de sprays de tres tipos: bronquiales, nasales u oculares. Por lo general, el efecto de estos fármacos no es demasiado prolongado, y muchas veces terminan colmando la paciencia de los usuarios, que suelen abandonarlos al poco tiempo.
Por último, hay una tercera opción avalada por la Organización Mundial de la Salud (OMS): un tratamiento por medio del cual se expone al organismo a dosis pequeñas pero crecientes de polen, permitiendo que se vaya acostumbrando y aumentando la tolerancia ante los alérgenos. Las pruebas con este método han demostrado una efectividad más que aceptable, protegiendo al organismo por años.
Sin embargo, como siempre decimos, ante la aparición de los primeros síntomas es necesario acudir a una consulta con el médico, ya que, en general, la alergia puede confundirse con un resfrío, y el tratamiento para una y otra afección son distintos.

Hoy en la Salud, Actualizado el: 9/07/2014


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