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20 de enero de 2015

Recomiendan no lavar el pollo antes de cocinarlo

Hay una costumbre bastante extendida en las cocinas de todo el mundo: la de lavar el pollo antes de consumirlo. Pues bien: hacerlo puede ser muy perjudicial, según un informe publicado por autoridades británicas. Ahora te contaremos los peligros de lavar el pollo antes de cocinarlo.
La conclusiones del estudio dicen que hay que desterrar esa práctica; e incluso instaron a los programas televisivos de cocina a que no lavaran el pollo crudo, ya que la gente también lo hacía en su casa, aumentando el peligro. Pero ¿de qué peligro hablamos?
De la bacteria llamada campylobacter, principal responsable en cuanto a intoxicaciones en el Reino Unido, provocando casi 300 mil al año. Y de acuerdo con la Agencia de Normas Alimentarias británica, el pollo contaminado se relaciona con cuatro de cada cinco de ellas. El problema es que al salpicar el agua, la bacteria puede extenderse a manos, utensilios de cocina y ropa.

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Según el consejo de expertos, es conveniente no lavar el pollo antes de cocinarlo.

Una vez en el organismo, el período de incubación de la bacteria varía de dos a cinco días, y los primeros síntomas son aumento de la temperatura corporal, diarrea y dolores abdominales. También produce vómitos, el síndrome del intestino irritable y el de Guillain-Barré, una dolencia que afecta al sistema nervioso. En los casos más agudos, puede derivar en la muerte, sobre todo en niños pequeños y adultos mayores.
Al divulgarse esta información, es claro que las medidas ya conocidas en cuanto a la cocción del pollo (que quede blanco, sin rastros de sangre; la alta temperatura mata a la bacteria) y la manipulación del alimento crudo son apenas una parte del trabajo.
Ahora, la limpieza de manos y utensilios utilizados a la hora de cocinar el pollo dejarían de ser suficientes, ya que la costumbre de lavarlo, como dijimos, puede hacer que la bacteria se propague más allá de las manos y utensilios de cocina y se aloje en la ropa, para desde allí provocar intoxicaciones de diversa gravedad.

Hoy en la Salud, Actualizado el: 1/20/2015

4 de septiembre de 2014

Beneficios de consumir garbanzos

Pocos alimentos nos otorgan tantos beneficios como una especie de legumbre: los garbanzos. Las ventajas de los garbanzos no se reducen a sus numerosas propiedades, sino que incluyen factores como el bajo costo que tienen, la facilidad para prepararlos, y la ductilidad a la hora de consumirlos, pues se pueden combinar con prácticamente cualquier alimento. A continuación te detallaremos algunos de los muchos beneficios de consumir garbanzos.
El alto contenido de vitaminas C y B6, junto con su buena proporción de potasio, lo vuelve un protector natural del corazón, pues al consumirlo se reducen las cantidades de colesterol y, en consecuencia, ayuda a prevenir enfermedades relacionadas con el corazón.
Es sabido, además, el importante papel que desempeña la vitamina C como antioxidante y protector de las células ante los radicales libres.

beneficios-garbanzos
Los garbanzos contienen vitaminas y minerales fundamentales para proteger nuestra salud.

El selenio presente en los garbanzos tiene un rol fundamental para luchar contra las células cancerígenas, no solo al inhibir ciertos compuestos responsables del desarrollo de esas células, sino también porque reduce la velocidad y el volumen de crecimiento de los tumores.
Los garbanzos son también ricos en fibra, por lo cual facilitan el proceso digestivo, evitando el estreñimiento y las molestias que ocasiona, aparte de generar una sensación de saciedad que puede ser muy positiva para combatir el sobrepeso.
Otros de los componentes esenciales de los garbanzos son los minerales; el hierro, calcio, magnesio y zinc, en conjunto con la vitamina K, redundan en un fortalecimiento óseo, ayudando a combatir la temida osteoporosis.

Garbanzos, buenos para diabéticos

Además, de acuerdo con estudios, la ingesta de garbanzos en pequeñas cantidades diarias ––unos 25 gramos para mujeres y unos 35 para hombres–– resulta muy positiva para estabilizar los niveles de glucosa en sangre, motivo por el que se recomienda su consumo en personas con diabetes. 

Hoy en la Salud, Actualizado el: 9/04/2014

13 de mayo de 2014

6 alimentos para combatir el resfriado

Como en el hemisferio sur las bajas temperaturas ya han llegado para quedarse por un buen tiempo, es el mejor momento para comenzar a “armarse” contra el resfriado, una de las afecciones más comunes durante la temporada fría. Aquí te presentamos 6 alimentos para combatir el resfriado, que te ayudarán en tu lucha.

Cítricos

Es sabido lo beneficiosos que son los cítricos para prevenir y curar resfriados. Si bien todas las frutas de este grupo son buenas para reforzar al organismo, debemos decir que la naranja se lleva el primer puesto, por su gran contenido de vitamina C. La mandarina, por ejemplo, se caracteriza por tener mayor proporción de betacarotenos, por lo cual lo aconsejable es consumir ambas. Otro de los grandes cítricos es el limón, que se torna más recomendable cuando ya hemos sido víctimas del estado gripal. Al ser antiséptico, nos ayudará a combatir el dolor de garganta y la tos.

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Huevo

El huevo es muy rico en componentes minerales, como el zinc y el selenio, cuya principal función es el reforzamiento del sistema inmunológico. No son pocos los estudios científicos que han comprobado que la insuficiencia de estos dos minerales aumenta en gran medida la probabilidad de contraer enfermedades relacionadas con el frío; y, además, la carencia de zinc y selenio hace que el cuadro sea más grave.

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Legumbres

Su alto contenido energético es importante para mantener una adecuada temperatura corporal en épocas frías. Según el consejo de los profesionales, es recomendable ingerir al menos una porción de legumbres —lentejas, garbanzos, porotos— cada semana. Su principal característica es el alto contenido de hierro, mineral que funciona como uno de los mejores refuerzos del sistema inmunitario.

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Ajo

El ajo es el antibiótico natural por excelencia, y su papel no se limita a la prevención, sino también a la curación de diversas afecciones. Igual que los anteriores, sirve para reforzar las defensas del organismo, volviéndolo más resistente al ataque de virus. Es muy bueno contra las enfermedades respiratorias y un gran aliado contra la tos. Aparte, por ser un mucolítico natural, es útil para expulsar flemas. Vale aclarar que es conveniente consumirlo crudo, pues de esta manera no se pierden sus numerosas propiedades.

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Miel

Pocos alimentos salen a relucir tanto como la miel en las épocas de frío. Y la verdad es que no está de más repetirlo. La miel ayuda a prevenir y curar la tos; incluso se ha probado que su efectividad es mayor que la de ciertas drogas artificiales. Y también es preventiva si consideramos que refuerza las defensas naturales. Se la puede ingerir sola, con pan y galletas, o junto con la leche.

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Kiwi

El kiwi, aparte de ser delicioso, es fundamental para combatir el resfriado. Su aporte de vitamina C es mucho mayor que el de una naranja. Esto favorecerá en gran medida la absorción del hierro y, en consecuencia, nos volverá más resistentes contra el ataque de virus y bacterias. Por si no fuera suficiente con esto, hay otra propiedad que lo transforma en uno de los mejores alimentos: sirve para tratar el estreñimiento.

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Hoy en la Salud, Actualizado el: 5/13/2014

30 de abril de 2014

Normas de seguridad alimentaria

Cada vez con mayor frecuencia se oye el término “normas de seguridad alimentaria”. Pero, ¿a qué se refiere en verdad y en qué se relaciona con nuestra salud? A continuación lo explicaremos.
Estas normas se vinculan con el manejo de los alimentos a fin de evitar la posibilidad de contraer enfermedades que pueden ser transmitidas por las comidas que manipulamos día a día.
Hace ya 14 años, en 2000, la OMS publicó una resolución por medio de la cual se reconoce la importancia de la salud alimentaria, difundiendo a su vez una serie de medidas tendientes a reducir el riesgo de enfermedades.
De acuerdo con esta resolución, son tres los enemigos de los que debemos cuidarnos en la cocina: la suciedad, el calor y la humedad.

Las normas de seguridad alimentaria más importantes

Ante el problema que implica la manipulación de alimentos y las condiciones en que se da, hay acciones que pueden disminuir en gran medida el peligro de sufrir vómitos, diarrea y fiebre, algunos de los síntomas más habituales de la contaminación alimentaria.

Cuidado de las manos

  • No olvides la limpieza del que es, acaso, el mayor vehículo de gérmenes: las manos. Lávalas antes de cocinar y de comer, luego de ir al baño, de manipular dinero, de tocar mascotas, y siempre al regresar a casa.
manos y seguridad alimentaria
Las manos son uno de los mayores vehículos de gérmenes.

Potabilización del agua

  • Si en donde vives no cuentas con agua potable, tú mismo puedes potabilizarla agregando dos gotas de lavandina por cada litro de agua, o bien hirviéndola por cinco minutos. 
Manipulación de alimentos

  • Lava con mucho cuidado las frutas y verduras.
  • Mantén los alimentos a resguardo de moscas, cucarachas y demás animales. No olvides que una buena higiene de toda la cocina alejará a estas plagas.
  • Si tienes que dejar alimentos a temperatura ambiente, cúbrelos con repasadores limpios.
  • No congeles alimentos que ya han sido descongelados.
  • No es recomendable descongelar alimentos a temperatura ambiente; lo mejor es hacerlo en la heladera o en el proceso mismo de cocción.
  • Cocina de manera adecuada los alimentos, en especial las carnes —vacunas, de pollo y de pescado— y los huevos.
carne y seguridad alimentaria
Si el centro de la carne es aún muy rojo, se debe continuar la cocción.

  • Si no vas a ingerir de inmediato los alimentos que acabas de elaborar, guárdalos en la heladera o, de ser posible, en el freezer.
  • A la hora de cocinar, procura evitar el contacto entre los alimentos crudos y cocidos, como así también entre los utensilios que usas para unos y otros.
  • Si vas a consumir alimentos ya cocidos que fueron refrigerados, caliéntalos de la siguiente manera: con el fuego mínimo y hasta que el interior del alimento tome una temperatura elevada. Si se trata de alimentos que se comen fríos, sácalos de la heladera justo antes de ingerirlos.
  • Mantén limpia toda la cocina. Recuerda que los gérmenes no solo pueden provenir de los alimentos, sino también del ambiente. Por eso, limpia con agua y lavandina las mesadas, pisos y paredes de la cocina. Por supuesto, no olvides los utensilios que utilizarás para cocinar.
  • Erradica la humedad. La humedad es enemiga de la salud alimentaria. Puedes evitarla secando los platos, cubiertos, mesadas y piletas no bien los lavas. Como la cocina es un ambiente que propicia la acumulación de humedad, es bueno mantener una buena ventilación.
  • Revisa con atención la fecha de caducidad de los productos que utilices, y deséchalos si notas manchas o sabores extraños.
Siguiendo estas normas de seguridad alimentaria mantendrás el nivel adecuado de higiene para que ni tú ni tu familia sufran las consecuencias de la mala manipulación de los alimentos.

Hoy en la Salud, Actualizado el: 4/30/2014

2 de abril de 2014

La importancia del omega 3

El omega 3 es un ácido graso que está presente en ciertos alimentos y resulta fundamental para una buena nutrición y mantenimiento general del organismo.
A continuación te contamos algunas de las funciones que ejerce este ácido graso en nuestro cuerpo. Así entenderás muy bien la importancia del omega 3.

Propiedades del omega 3

Estudios científicos asociaron el consumo de buenas cantidades de omega 3 con una menor formación de coágulos en de la sangre. ¿Qué significa esto? Ni más ni menos, que se reduce en gran medida el peligro de enfermedades cardiovasculares. De hecho, en aquellas partes del mundo en donde más se ingiere esta sustancia, casi no se registran problemas de este tipo.
También se cree que la ingesta de omega 3 repercute de manera favorable en nuestro cerebro, y también que ayudaría al desarrollo del feto, hecho por el cual se les suele prescribir a las embarazadas.

Embarazo y Omega 3
El omega 3 es fundamental para el buen desarrollo del feto.

Otras experiencias demostraron que puede incidir en el rendimiento intelectual y reducir la depresión.
Por otro lado, contribuye a la correcta formación de la retina, las hormonas y las membranas celulares, fortaleciendo al sistema inmunológico y al nervioso.
Además, en la actualidad se investiga si el consumo de omega 3 resulta beneficioso para tratar o prevenir la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la demencia; y si es provechosa para pacientes con diabetes tipo 2 y fibrosis quística.
Por último, se cree que el consumo de omega 3 podría usarse para la prevención y tratamiento de cáncer de mama, de colon y de próstata. No obstante, estas hipótesis están en proceso de investigación y aún no han sido totalmente comprobadas.

Fuentes de omega 3

Debido a que el omega 3 no puede ser producido por el organismo de manera natural, no tenemos más opción que “tomarlo” de los elementos que nos ofrece la naturaleza. Pero, ¿en dónde podemos encontrar esta valiosa sustancia?
La principal fuente de omega 3 son los peces de agua fría. Entre ellos, el salmón y los llamados “pescados azules”: atún, anchoas, anguilas, jurel y sardina son los más conocidos.

Salmón y Omega 3
El salmón es una de las mayores fuentes de omega 3.

Si salimos del mundo animal, podemos mencionar las semillas de chía, las de lino y las de calabaza; y la Sacha Inchi, un tipo de maní presente en la zona amazónica. También se destacan las nueces y almendras.
La lechuga, espinaca, los repollos de Bruselas, la soja y el pepino son otros de los alimentos con buen contenido de omega 3, por lo cual no deberían faltar en nuestra dieta diaria.
Por supuesto que, ante la reconocida importancia del omega 3, muchos laboratorios ya elaboran complementos alimenticios que incluyen esta valiosa sustancia.

Omega 3 y omega 6

Cabe destacar que varias de las fuentes de omega 3 pueden contener también omega 6, sustancia mayormente encontrada en alimentos grasos y piel de animales. Para no extendernos demasiado ahora, diremos solo que la proporción recomendable entre estos dos aceites debe ser la siguiente: cuatro de omega 6 y una de omega 3. Lejos de ello, en las dietas actuales la relación oscila entre diez y treinta de omega 6 y uno de omega 3.

Este desequilibrio puede generar problemas cardíacos, osteoporosis, artritis, depresión, inestabilidad emocional y procesos inflamatorios, por lo cual la justa medida entre omega 3 y omega 6 debe ser de especial cuidado en nuestra alimentación.

Hoy en la Salud, Actualizado el: 4/02/2014

31 de marzo de 2014

Mitos y verdades sobre el té verde

A menudo se asocia al té verde con una cantidad enorme de beneficios que su consumo tendría en nuestros organismos.
Es que a primera vista, tras un breve recorrido por Internet, cualquiera diría que no hay bebidas capaces de reunir tantas ventajas como esta.
En tal escenario de continuo flujo informativo, ya no sorprende que día a día se publiquen más y más notas que resaltan los innumerables beneficios del té verde, casi en relación proporcional con otras que echan por tierra los “poderes” de esta infusión. Ahora bien, ¿cuáles son los mitos y verdades sobre el té verde?

Saber milenario…

En realidad, hablar del té verde no se trata de una moda; de hecho, ya a fines del siglo XII, en El Libro del Té, Zen Eisai describía los beneficiosos efectos de consumirlo. Ya entonces se hablaba de sus propiedades medicinales, de lo bueno que resultaba para la piel, el sistema urinario y el cerebro. También se pasaba revista de cómo podía prevenir la indigestión, el cansancio y las consecuencias de la ingesta de alcohol.
En una palabra, la medicina tradicional oriental lo considera prácticamente una panacea, el remedio para toda enfermedad.


La preparación del té es toda una ceremonia en Japón.

…y ciencia moderna

Más acá en el tiempo, la ciencia ha estimado y desestimado, casi a partes iguales, las milenarias bondades del té verde.
Sí se ha asumido que su alto contenido de L-teanina sirve para desarrollar las funciones cognitivas, incluidas la atención, la concentración, la memoria y el aprendizaje.
Además, se cree que esta sustancia es importante para reducir el estrés. Y los antioxidantes, también presentes en el té verde, retardarían la degradación de las células. En consecuencia, esta bebida funcionaría como rejuvenecedor natural de la piel y los dientes, y fortalecedor de los huesos. Sin mencionar su capacidad de quemar las grasas y su consecuente poder adelgazante.
Pero hoy en día, no pocos creen que los proclamados beneficios del té verde no son más que un mito.
Ciertas hipótesis de trabajo hablan de una relación entre el consumo de té verde y una posible reducción del colesterol; además, se estudia si una sustancia presente en el té verde es capaz de proteger a las células contra el ataque del VIH (virus de inmunodeficiencia humana).


Mitos y verdades del té verde
El consumo de té verde se está extendiendo en Occidente.

Muchos de los defensores de esta bebida aseguran que su consumo sostenido reduce el desarrollo de diversos tipos de cánceres, cosa que la Administración de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos ha rechazado; no obstante, un trabajo de científicos japoneses afirma que las personas que beben más de tres tazas diarias de té verde tienen un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y cáncer.
Otra de las incontables presunciones en torno de los beneficios del té verde afirma que esta infusión contribuye a detener la progresión de enfermedades degenerativas como el mal de Alzheimer, la artritis y la esclerosis. Sus fanáticos no vacilan en decir, lisa y llanamente, que el té verde “alarga la vida”, pues prevendría el mal de Parkinson, evitaría la inflamación de la vesícula biliar y mejoraría la salud de las arterias.

A la espera de certezas

Como vemos, muchas de las supuestas propiedades del té verde aún están por determinarse; y lo mejor al referirse a sus beneficios hoy por hoy es, desgraciadamente, utilizar el potencial. Lo que sí puede decirse con certeza, es que si algún día se prueba de manera irrefutable aunque más no sea la mitad de las propiedades que se le adjudican, estaríamos frente a una bebida que no debería faltar en ningún hogar.
Lo que más tenemos en la actualidad, son, en su mayor medida, mitos sobre el té verde, mucho más que verdades comprobadas.
Por el momento, es recomendable beberlo aunque, lo mismo que con cualquier alimento, en proporciones justas, sin abusar. Incluso hay quienes no descartan una consulta con el profesional médico, pues algunas de las sustancias que contienen podrían resultar nocivas en ciertas condiciones.
Lo que sí podemos decir es que ningún alimento nos dará calidad de vida por sí solo, que no existen milagros en esta empresa de sentirse bien. Depositar toda nuestra esperanza de bienestar en una tacita de té, o en lo que sea, no nos salvará; en verdad, tenemos que encargarnos de estar mejor, llevando un modo de vida saludable y, por supuesto, complementarlo con alimentos ricos en propiedades beneficiosas. Así, quizá no dependamos de una sustancia mágica, sino de nosotros mismos y nuestras ganas de vivir.

Hoy en la Salud, Actualizado el: 3/31/2014

27 de marzo de 2014

6 alimentos verdes y sus propiedades

A continuación te ofrecemos una lista de seis alimentos verdes con increíbles propiedades para tu organismo. 

Espinaca

Es el alimento verde con mayor cantidad de fibra, además de brindarnos hierro, ácido fólico y antioxidantes. Su ingesta frecuente contribuye a prevenir diversos tipos de cánceres, fortalece el corazón, los huesos, la piel y el pelo. Como si fuera poco, ayuda a prevenir el asma.

espinaca cocida

Té verde

Ciertos estudios indican que es uno de los alimentos más completos que existe. Su gran cantidad de antioxidantes combatirían distintas variantes de cánceres; entre ellos, de mama, pulmón, piel, colon y vejiga. Asimismo, ayuda a la atención, concentración y conocimiento, y reduciría la posibilidad de falencias cardíacas, además de regular el metabolismo y la digestión (para más información con respecto al té verde, visita este enlace).

taza de té verde

Kiwi

Lo principal del kiwi es su alto contenido de vitamina C, E, potasio y ácido fólico. Funciona como un excelente protector del organismo, en especial contra las afecciones respiratorias. Su contenido de fibra favorece el tránsito intestinal. Además, contribuye a quemar calorías.

fruta

Manzana verde

Proporciona buenas cantidades de vitamina C, que refuerza las defensas, y E, que es antioxidante y favorece la fertilidad; por otro lado, tiene interesantes niveles de fibra, que agiliza el funcionamiento intestinal. Por supuesto que una manzana aporta líquido muy necesario para el organismo.

fruta verde

Brócoli

El brócoli contiene vitaminas A, C y K, calcio y ácido fólico. También es buena para mantener el peso y eliminar las grasas, debido a sus altas proporciones de fibra alimentaria y el consiguiente efecto de saciedad que provoca. Además, posee sustancias que combaten a las células cancerígenas.

verdura

Morrón o pimiento verde

Contiene altos niveles de vitamina C, vitamina B6 y del grupo B2, y betacaroteno. Esto lo vuelve muy bueno para evitar enfermedades degenerativas, por ejemplo, cataratas; también previene el cáncer, dolencias cardíacas, hemorragias cerebrales.

morrón verde


Hoy en la Salud, Actualizado el: 3/27/2014

25 de febrero de 2014

Cómo mantener la figura en vacaciones

Las vacaciones de verano seguramente son el momento más esperado del año. Hora del descanso, de la distensión, de la tranquilidad. Y tal importancia ha adquirido esta época en nuestras vidas, que es ya muy común que empecemos a prepararnos varios meses antes de cara a la estación estival. ¿En qué consiste esta preparación? Más que nada, en visitas al gimnasio e implementación de dietas, todo con el objetivo de vernos bien.
Pero así como antes del verano nos llenamos de disciplina y nos ponemos voluntariosos para cumplirlos, una vez que llega el calor, la misma distensión nos hace relajarnos y darnos ciertos gustos que luego serán “letales”.
Así, no es raro que, al volver de nuestras vacaciones, nos veamos igual que antes, o incluso con sobrepeso. Todo el esfuerzo, entonces, ha sido en vano.
Dicho esto, el desafío principal radica en poder mantener la figura en vacaciones, ¿cómo?teniendo en cuenta aquella disciplina relacionada con la alimentación y el ejercicio físico.

Correr por la playa es una opción muy interesante en el verano.

La clave: mantener los buenos hábitos

Aquí van unos consejos para que conservar la figura al regreso de las vacaciones no sea un imposible.
Con respecto a la dieta, lo recomendable ––y más saludable, por las altas temperaturas–– es ingerir buena cantidad de verduras y frutas que, aparte de saciedad, nos proporcionarán nutrientes importantes.
También se aconseja respetar las cuatro comidas diarias: es decir, desayuno, almuerzo, merienda y cena, introduciendo, si es necesario, colaciones como frutas o yogures descremados.
Ingerir dos litros de agua se vuelve fundamental no solamente por la saciedad que puede producir sino, sobre todo, por la hidratación, algo fundamental en épocas de altas temperaturas. Vale aclarar que las infusiones no deben incluirse en esos dos litros, por ser diuréticos; y al ser rápidamente eliminados del organismo, no cumplen la función hidratante.
Pero el asunto no pasa solo por la alimentación; también es básico no abandonar las rutinas de ejercicio. Si viajas a la playa, nada mejor que meterte en el agua y nadar ––harás mucho ejercicio––, y ni hablar de salir a correr por la costa. Si prefieres las sierras, escalar sería un desafío más que interesante.
Ahora buen, sea cual sea el ámbito que elijas, es mejor que siempre te inclines, dentro de lo posible, por moverte a pie.

Siguiendo estos consejos para mantener la figura te encontrarás con que, a la vuelta de tus vacaciones, habrás mejorado no solo tu estado, sino también tu salud; y claro, no echarás a la basura todo el esfuerzo que realizaste antes.

Hoy en la Salud, Actualizado el: 2/25/2014

17 de septiembre de 2013

La importancia de las proteínas

Las proteínas son parte indispensable de nuestra alimentación por los beneficios que aportan al organismo. El principal se relaciona con su participación en la formación, mantenimiento y reparación de cada uno de los tejidos del cuerpo, lo cual incluye a los órganos, los músculos, las uñas, el pelo y la piel.
Pero su función no termina allí: aparte, tienen importancia en la formación de anticuerpos y hormonas, lo que hace de las proteínas un nutriente esencial que no podemos obviar en nuestra alimentación.
Sin embargo, la lista de beneficios continúa, pues participan en la coagulación de la sangre, en el transporte de sustancias por medio de la sangre, y en la contracción muscular.
Ahora bien: ¿dónde encontramos las proteínas?
Si bien las proteínas están muy distribuidas en los alimentos, hay algunos en particular con una concentración mayor. Antes de mencionar los alimentos con más contenido de proteínas, vale la pena distinguir entre las llamadas proteínas completas y las incompletas.

Las proteínas completas

Son aquellas que por sí solas ––es decir, sin necesidad de ser combinadas con otros alimentos–– nos aportan los aminoácidos esenciales. En este grupo se destacan la leche, el yogur, el queso, los diversos tipos de carnes: rojas, de pescado, de pollo, y la clara de huevo, que contiene proteínas de muy buena calidad.
Debido a que la carne es uno de los alimentos que más se citan a la hora de hablar de proteínas, surge la pregunta por aquellos que optan por una alimentación vegetariana: ¿llegan a cubrir sus requerimientos proteicos recurriendo solo a los lácteos? Por suerte, como los lácteos entran en el grupo de las proteínas completas, la respuesta es sí. O sea que un vegetariano bien puede suplir, mediante lácteos, las proteínas que deja de consumir al evitar la carne.

Las proteínas completas.

Pero no todo es color de rosa con las proteínas: ocurre que, por lo general, los alimentos ricos en proteínas también tienen altos contenidos de grasa, por lo cual es indispensable medir su consumo. Entonces, si se trata de lácteos, optar siempre por los descremados. Y por supuesto, en el caso de las carnes, elegir los cortes con menos contenido graso.

Las proteínas incompletas

Este grupo de proteínas se encuentran en las legumbres, los cereales y los frutos secos. Estas se caracterizan por requerir, a la hora de su absorción, de una combinación con otros alimentos.
Por ejemplo, si ingerimos cereales ––en el grupo de los cereales se incluyen los derivados: harinas, arroces, fideos, pan–– en combinación con legumbres, obtendremos proteínas de excelente calidad. ¿Por qué? Porque los aminoácidos que le faltan al cereal serán compensados por las legumbres, y juntos conformarán una proteína completa de calidad similar a la de la carne o los lácteos. Sin dudas, una buena noticia para los que no consumen alimentos derivados de animales, como carnes, lácteos y huevos.

Ejemplos de proteínas incompletas.

Ya saliendo del campo vegano, otras combinaciones posibles son el pan con el queso, el arroz con leche, el yogur con cereales; y también es interesante la posibilidad que nos ofrece la harina de maíz, ya que al prepararla con leche, y no con agua, nos proporcionará proteínas completas.

Proteínas para todos

En fin, las proteínas son un componente esencial en nuestra nutrición; y como nos dan la ventaja de encontrarse en diversos tipos de alimentos, todos ––más allá de sus preferencias a la hora de comer–– las tenemos a nuestro alcance.

Hoy en la Salud, Actualizado el: 9/17/2013

31 de agosto de 2013

Alimentación y sueño

¿Hay una relación entre la alimentación y el sueño? ¿Existen alimentos que ayudan a conciliar o, al contrario, entorpecen el sueño?
La respuesta es sí, aunque el asunto no es tan simple… Es que juegan un papel fundamental los hábitos que tenemos al alimentarnos. Por ejemplo, la hora en que lo hacemos, comer demasiado o ingerir comidas “pesadas”, aquellas cuyo proceso de digestión demanda mayor tiempo.
Por supuesto que la cena es el momento clave al referirnos al vínculo entre la alimentación y el sueño. Lo más recomendable es consumir alimentos que sean fáciles de digerir, de modo de no alterar el reloj biológico, que afecta a cada uno de nuestros órganos. El estómago y el intestino, al igual que nosotros, necesitan un período de descanso.
Pero no solo se trata de tipo y cantidad de alimentos; a la vez, resulta básica la actitud a la hora de comer. Hay que procurar estar tranquilo, tratando de dejar de lado las preocupaciones, ya que repercutirán de manera negativa en el proceso de la digestión.

¿Qué comer para una noche de sueño?

Hay alimentos que, por su constitución, nos permitirán lograr un sueño más profundo y placentero, pues favorecerán la producción de melanina, una hormona relacionada con el sueño.
Los arroces, las pastas, la banana, la piña, la soja y las frutas secas son amigos del buen dormir. Las almendras, por caso, son ricas en magnesio, lo cual ayuda a la conciliación del sueño. El mismo papel cumplen las carnes blancas ––pescado y pollo––, por su alto contenido de vitaminas B1 y B2, además del Omega 3 y Omega 6, todas sustancias que colaboran con el sueño. Pueden incluirse en esta lista los panes integrales y la palta.
También se destacan los alimentos con buenas proporciones de almidón, como la papa y batata, aunque, claro, en pequeñas cantidades, para no dilatar el proceso de digestión.

Qué alimentos evitar

Hay comidas que es preferible no ingerir por la noche si se quiere lograr un buen descanso. Entre las verduras se destacan la cebolla, el ajo, las coles y los pimientos. Aparte, deben evitarse las lentejas y porotos a la hora de cenar: y en menor medida, las carnes rojas. Esto no significa que los eliminemos de nuestra dieta: de hecho, es conveniente incluirlos en las comidas diurnas, pues son una gran fuente de nutrientes.
Con respecto a las bebidas, es preferible no tomar gaseosas o, de hacerlo, elegir las que no tienen azúcar, si bien lo ideal es el agua. Por otro lado, se recomienda no beber café por la noche, ya que debido a la cafeína y su acción estimulante puede entorpecer el sueño, y lo mismo ocurre con el té negro. Sin embargo, hay ciertos tipos de té que no interfieren en el descanso: los de hierbas, manzanilla, tilo y azahar son algunos de ellos. Ninguno de estos contiene sustancias estimulantes, por lo cual colaborarán con el buen sueño.

La receta: el equilibrio

Claro que cada cuerpo funciona a ritmo diferente, y lo que para algunos es un inhibidor del sueño, puede que no lo sea para otros. No obstante, es preciso “ayudar” al organismo. Por eso, más allá de las diferencias constitutivas de las personas, hay datos a considerar: no ingerir porciones abundantes por la noche, evitar ciertos tipos de alimentos, bebidas e infusiones y, no menos importante, comer relajado y no muy tarde, procurando no saltearse ninguna comida durante el día.

Hoy en la Salud, Actualizado el: 8/31/2013

Alimentación durante el embarazo

Al atravesar un embarazo, el cuerpo y la conducta de las mujeres experimentan incontables cambios: físicos, hormonales, de carácter… Hoy nos detendremos en un aspecto particular y al que se le debe prestar especial atención: la alimentación durante el embarazo.
El incremento del hambre y la ansiedad propios de este período ubican a la comida en un lugar preponderante. Si a esto le sumamos la frecuente acidez y náuseas y, sobre todo, que la mujer debe nutrir a esa vida que se está gestando en su interior, veremos que la alimentación pasa a ser un aspecto fundamental a considerar.
Ahora bien, teniendo en cuenta todos estos aspectos, ¿qué es lo que no puede faltar en la dieta de una embarazada?
Un mito que vale la pena desterrar es que la mujer embarazada tiene que “comer el doble”. En realidad, lo que se debe perseguir es una dieta saludable, variada y que cubra los requerimientos nutricionales.

Las frutas y verduras son fuente de sustancias indispensables para llevar un buen embarazo.






Lo que no puede faltar

El hierro, el calcio y el ácido fólico son componentes indispensables en la dieta de una embarazada ––en verdad, de toda mujer––, pues no solo fortalecerán su organismo, sino también el de su bebé, ya que prevendrán malformaciones congénitas. Y si bien pueden ser suministrados por el médico en forma de suplementos, es importante generar conciencia acerca de lo valioso de una alimentación sana y variada, y ampliar los conocimientos en este tema.

Desayuno y merienda

Para cubrir los 1.200 miligramos de calcio que requiere una embarazada, se puede empezar el día con un yogur, frutas y pan integral con queso. Una alternativa interesante consiste en sumar frutos secos, que aportarán omega 3.
Luego, para evitar la constipación es recomendable incluir fibras en forma de cereales y panes integrales.
Asimismo, se deben evitar las infusiones como el café y el té, ya que funcionan como estimulantes que pueden afectar al bebé.

El almuerzo y cena

Como es indispensable la ingesta de hierro, no pueden faltar la carne y ciertas verduras; y a la vez, para facilitar la absorción del hierro, es necesario incorporar vitamina C, que está presente en los cítricos. En caso de sufrir acidez, podemos hallarla, por ejemplo, en durazno o el kiwi.
El arroz integral es otros de los platos fundamentales, y puede acompañarse con acelga, espinaca y demás verduras; una tortilla de verduras también será buena fuente de nutrientes, aunque se recomienda prepararla con clara de huevo, prescindiendo de la yema.
Otro de los infaltables es el pescado, en cualquiera de sus formas: atún, sardina, natural, en lata… Nos proporcionará buenas cantidades de omega 3.
A la hora del postre, la gelatina es una buena alternativa, ya que contiene una gran proporción de otro elemento infaltable: agua. También la ensalada de frutas o un flan con leche descremada.

Equilibrio y variedad

Estar embarazada no implica comer de más; tampoco engordar. De lo que se trata es de cubrir las necesidades nutricionales de un cuerpo que está cambiando y dentro del cual se está gestando una vida. En este sentido, la variedad de alimentos ––procurando evitar las grasas, las infusiones y el alcohol–– será fundamental para cimentar de la mejor manera al bebé. Y en caso de que haya ciertas comidas que no te gusten, podrás compensar con suplementos vitamínicos y minerales que te indicará tu médico.

Hoy en la Salud, Actualizado el: 8/31/2013